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No es fácil comenzar un negocio, mas aun cuando se busca algo tentativo, innovador y que muchas veces tratamos de levantar desde la nada, tan solo con la IDEA. Muchos emprendedores cometemos el error de lanzarnos a la "vida" tan solo con la idea, ignorando que ideas hay muchas y muy pocos son los que triunfan, olvidando que para que nuestra idea, se transforme en negocio debe ocurrir un proceso de maduración de la misma, se deben dar las condiciones de mercado, financiamiento, constancia, entre muchas otras. Y cuando se nos presenta la oportunidad de dar ese preciado paso de lo inmaterial (ideas) a lo material (empresa/emprendimiento), nos encontramos con un sin fin de vacíos, un sin fin de preguntas para las que no tenemos respuestas, y puede darse el catastrófico caso, que abandonemos en ese preciso instante nuestras ganas de emprender.
Es por eso y para no cometer aquellos errores, que debemos ciertas estrategias, la primera de ellas es un "PLAN DE NEGOCIOS".
¿Necesitas inversores? ¿Quieres postular un proyecto? ¿O simplemente ha llegado el momento de hacer un autoanálisis de tu negocio? La mejor herramienta para alcanzar cualquiera de estos objetivos es elaborar un plan de negocios.
Todos los planes de empresa tienen más o menos los mismos apartados, pero cuando llegan a la mesa del inversor unos se quedan donde están y otros pasan a la temida columna de los de “ya los leeré más tarde”. Si quieres que el tuyo sea de los que despiertan el interés del más impasible, sigue leyendo.
Cuestión de matices ¿Qué diferencia existe entre un plan de negocios y un plan de empresa? El primero suele aludir a un negocio que empieza y que tiene que incluir necesariamente la información sobre los trámites de constitución de la empresa y los requisitos para ponerla en marcha.
El plan de empresa, por contra, puede realizarse para una empresa ya está en marcha.
Antes de entrar en materia pura y dura, unos consejos para conseguir lo que Bernúes llama la regla Stop, es decir, la señal que avisa al inversor de que ese plan merece la pena. Para ello debe ser:
- Sugerente. Tanto en el diseño exterior (portada cuidada, papel de calidad, diseño atractivo...) como en el interior (debe estar organizado con resumen, cuerpo y anexos) y estructurado (con un índice completo y un tipo de letra fácil de leer). El resumen ejecutivo es clave y a él dedicaremos un apartado específico.
- Tentador. Escrito de forma que incite al lector a hacer números y valorar las posibilidades de entrar en el negocio. Hay que cuidar el estilo de redacción, ser breve, utilizar un lenguaje sencillo (ideas principales en frases simples), evitar al máximo la jerga y eliminar lo superfluo.
- Ocurrente y dinámico. Hay que ser creativo, pero con mesura. Si el negocio que propones no invita a grandes florituras, ahórratelas. Puede ser contraproducente distraer al lector. Dinwoodie se muestra tajante: “La creatividad es importante siempre que destaque algo del negocio, pero si no puede tener el efecto contrario”. Puedes acompañarlo también de diapositivas, de un vídeo o de cualquier otro soporte que facilite la lectura y lo diferencie del resto.
- Preciso y explícito. La claridad y la concisión deben ser fundamentales. Ha de llevar información útil. No puede faltar ningún dato importante. Recuerda que es una cuestión de calidad y no de cantidad, no hagas perder el tiempo a tu lector. Las ideas claves, desde el principio: que no haya que deducir su significado. Aunque las tablas económicas principales deben ir en el apartado económico financiero del cuerpo central, en los anexos puedes incluir los datos secundarios, los resultados del estudio de mercado, los curriculums de los profesionales y, si la tienes, cualquier carta de recomendación o informe favorable.
Espero que halla sido de utilidad la información aquí expuesta, semana a semana iremos enviando un nuevo articulo, para emprendedores Regionales, Si aun tienes dudas o necesitas Asesoria Contáctame Aqui. Atte.
Emerson M. Licanleo
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